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En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, una fecha en la que se recuerdan los procesos de lucha y reclamo históricos de cientos de mujeres, así como se reivindican derechos por mejores condiciones de trabajo, de igualdad, de equidad, tres mujeres recuperadoras de los basurales de Jujuy brindaron un testimonio que las empodera y sirve como ejemplo de vida.

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Recuperadoras de vida y sueños

Rosa Villegas, Gabriela Martínez, y Rosana Ramos. Así se llaman, y trabajan en el basural de El Pongo, hace 22, 12, y 17 años, respectivamente. Separan y clasifican el material que se puede reciclar y que ellas venden para generar un ingreso y utilizar como fuente de sustento en sus hogares. Con el agregado de que contribuyen, tal vez sin saberlo, a reducir los volúmenes de residuos para minimizar el impacto en el ambiente.

Las tres son madres: Rosa, de 8 chicos; Gabriela, de 2; y Rosana, de 4. Reparten su tiempo entre el trabajo en el basural y la crianza y educación de sus hijos, porque confían en darles una herramienta para que puedan defenderse el día de mañana.

Según relatan, se levantan temprano a la mañana para ir al basural. Aunque en ocasiones cumplen otros turnos, a la tarde o a la noche. Cuando llegan, comienzan a buscar y separar los materiales que pueden ser reciclados, tal como aprendieron en sus años de experiencia: cartones que son compactados, plásticos que se acopian en bolsones, hojas de papel que se separan en bolsas distintas.

Decenas de personas son las que trabajan en los basurales de Jujuy junto a ellas, de manera individual y por cuenta propia. Aunque se conocen, nadie interfiere ni participa en el trabajo del otro, porque cada uno busca sus propios materiales para acopiar y luego vender. Cada uno está en su mundo.

Historias de vida

El caso de Rosa es significativo porque lleva trabajando en el basural de El Pongo más de 20 años. Se interna, como muchos hombres y muchas mujeres, todos los días a partir de las 5 de la mañana “para ir a reciclar”, según cuenta. Lo mismo hacen Gabriela y Rosana, aunque con menor constancia ahora, ya que la primera tiene un bebe de poco tiempo, y la segunda, porque tiene que dedicarse a sus hijos que ahora van a la escuela. “Ya no voy todos los días como antes –nos dice Rosana-; paso más tiempo en la casa”.

Respecto a los materiales que encuentran y recuperan, las mujeres nos refieren que reciclan plástico, cartón, metal, “todo lo que se pueda reciclar”.

Rosana y Gabriela, a propósito de esto, explican: “trabajamos reciclando cartón, plástico, aluminio, papel blanco, papel de color, todo lo que sea reciclable para poder vender y trabajar”.

Rosa agrega que “también se encuentran zapatos, zapatillas, ropa, útiles. Son cosas que, si no le sirve a la familia del que recupera, se venden porque en realidad casi todo se puede recuperar”.

Esta consigna de que casi todo se puede recuperar, la aprendieron durante las jornadas de trabajo. Fueron años de dedicarse a la separación de residuos, los que les brindaron un conocimiento acerca de los materiales, las cantidades, los precios, etc. Pero, en realidad, ¿cómo fue que comenzó todo?

Rosa Villegas lo recuerda de este modo: “Un día, al notar que mi hijo no venía, me fui con otra chica caminando, caminé lejísimo, no llegaba nunca. Cuando llegué vi un mundo de basura, había poca gente, pero juntaban y vendían. Y me quedé tres días, junté, y cuando vendí el fin de semana me gustó. No tenía plata, mis hijos eran chiquitos, a veces no tenía para darles de comer y de ahí empecé, y jamás les falto un plato de comida”.

Gabriela también rememora los primeros años, valorando el esfuerzo y sacrificio de su mamá a quien acompañaba y de quien tal vez aprendió el “oficio de recuperadora”: “iba de chica con mi mamá –dice-, ella trabajó y salió adelante con nosotros trabajando ahí desde muy chica, y con eso nos dio la oportunidad de estudiar; y porque yo no la supe aprovechar ahora trabajo en el basural para poder mantener a mis hijos, salir adelante, darles algo para comer, para que tengan”.

“Mujeres recicladoras”

Las tres mujeres tienen en claro que son los residuos los que les dieron la posibilidad de trabajar y salir adelante junto a sus familias. Por eso los definen más como un recurso y una oportunidad que como desechos o algo descartable que ya no tiene ninguna utilidad. Además, porque conocen bien la posibilidad de recuperación y reaprovechamiento que tienen materiales tales como el plástico, el papel, el cartón, el aluminio, etc.

“Nosotros separamos y después les vendemos a los compradores que vienen hasta aquí a llevarse los materiales”, nos cuenta Rosana.

Lo mismo dice Rosa cuando detalla que “es muy sencillo, solo hay que separar el papel en una bolsa, el cartón enfardarlo, el plástico en un bolsón. El cartón hay que abrirlo, luego hacer un fardo de entre 40 a 50 kilos; los bolsones pesan entre 80 y 90 kilos. Después vienen los compradores y los vendemos”.

“Lo que llamamos basura es un recurso, porque yo como mucha gente hizo estudiar a sus hijos con este trabajo, por ejemplo. La gente cría a sus hijos con este trabajo”, agrega Rosa.

Por eso en sus declaraciones hacen hincapié sobre todo en la colaboración de la comunidad para que empiece a separar los residuos reciclables en bolsas distintas, porque esto no solo les facilitaría el trabajo, sino que además les evitaría a ellas exponerlas a riesgos para su salud e integridad física.

“Que la sociedad separe la basura nos ayudaría mucho. El plástico en una bolsa, el cartón en otra bolsa, todo separado. Esto hace la diferencia”, declara Gabriela.

Rosa, que es una de las de más experiencia, destaca al mismo tiempo la posibilidad de poder sostener a sus familias con este trabajo, y aunque en verdad no alcanza lo que se obtiene producto de la venta, “es algo que a las familias que vivimos de esto nos permite criar a nuestros hijos y hacer que estudien”.

El proceso de cooperativización

Luego de describir su percepción respecto a los avances del trabajo realizado por el Ministerio de Ambiente de Jujuy y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Nación, a través del equipo que lleva adelante el Plan de Inclusión Social (PISO) del proyecto GIRSU-Jujuy, las recuperadores enumeraron algunos beneficios que les permitieron mejorar las condiciones de sus tareas: capacitaciones, talleres, recorridos a la planta de separación, la provisión de agua que era un recurso indispensable y con el cual no contaban, la entrega de uniformes, botas, barbijos, guantes, ropa, las vacunaciones, etc.

También valoraron el apoyo que les permitió iniciar un proceso de cooperativización. “Armamos una cooperativa que se llama Reciclado del Norte”, nos cuenta Rosa. Igualmente, precisa que están a la espera de que los papeles que presentaron para dar curso al proceso formal de conformación, regresen desde Buenos Aires donde fueron enviados.

“Tenemos puestas muchas expectativas en este proyecto porque va a ser un nuevo comienzo de trabajo, porque no es lindo trabajar en el basural. En cambio, si armamos la cooperativa y trabajamos todos juntos ayudándonos, en mejores condiciones de higiene y de manera organizada, vamos a estar mejor”, añadieron tanto Gabriela como Rosana.

Finalmente, al existir la posibilidad de trabajar en el Centro Ambiental Jujuy, un nuevo espacio para los residuos del área metropolitana (la que mayores volúmenes genera), siempre y cuando la cooperativización prospera, las recicladoras destacan: “de darse vamos a trabajar seguramente en un lugar más seguro, con techo, con máquinas, vamos a trabajar mejor; esperemos que se dé, sabemos que lleva su tiempo, pero hay gente que se está preocupando para que podamos trabajar en mejores condiciones. Esperamos trabajar en conjunto con nuestros compañeros, que nos unamos entre todos y tengamos mejor calidad de vida”.

 

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Rosana Ramos, Presidenta de la Cooperativa “Reciclado del Norte”

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Recuperadores de El Pongo fueron capacitados en el manejo de maquinaria y medidas de seguridad en el Centro Ambiental Jujuy, en un espacio que gestó el Ministerio de Ambiente provincial en el Centro Ambiental Jujuy para fortalecer la política en gestión de residuos, y sobre todo el Plan de Inclusión Social (PISO) llevado adelante junto con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Nación.

Capacitación recicladores informales (22)

El taller se dio en el marco de la prueba piloto que la cartera de Ambiente local viene impulsando en materia de separación, recuperación, valorización y comercialización de materiales reciclables, con la adhesión de diferentes instituciones públicas y privadas de la provincia. Y se concreta además, en el contexto de la experiencia de inserción social de recuperadores de basurales.

De esta manera, esta iniciativa piloto contempla el aprovechamiento de las instalaciones del Centro Ambiental Jujuy como un nuevo espacio en el cual los recuperadores podrán trabajar en mejores condiciones laborales, sintiéndose más contenidos, y promoviendo de esta manera al mismo tiempo el trabajo grupal y colaborativo, pensando y reflexionando acerca de la posibilidad de cooperativizarse.

La capacitación se realizó con la presencia de representantes de la empresa DEISA (Desarrollo de Equipos Industriales S.A.), que fue la encargada de construir la planta. En la jornada, los recuperadores aprendieron sobre el uso y manejo adecuado de cada sector y equipamiento, medidas de seguridad e higiene, y mantenimiento. Además, en otro momento se capacitó en igual sentido a los técnicos del Ministerio de Ambiente que van a realizar el mantenimiento del Centro Ambiental Jujuy.

“Tenemos que instruir sobre todos los pasos necesarios para la operación de la planta a todas las personas que van a trabajar en la misma, porque es una experiencia nueva que se está realizando en Jujuy, por lo tanto, necesitamos adquirir la experiencia necesaria para ponerla en funcionamiento de manera exitosa”, explicó el Director de Planificación Estratégica del Ministerio de Ambiente, Oscar Unsaga.

Iván Colombero, del área de capacitación de la empresa DEISA, sostuvo que la gente estuvo muy bien predispuesta en la capacitación: “hicimos mucho hincapié en lo que respecta a seguridad que es uno de los puntos más importantes. No se planteó ninguna duda en cuanto al manejo y uso por parte de los recicladores”, dijo el especialista.

Agregó que a los técnicos se les enseñó respecto al seguimiento y mantenimiento, “lo que es importante porque ésta no debe parar, ya que constantemente hay ingreso de residuos y éstos no deben acumularse ya que lleva tiempo retomar el trabajo”.

Rubén Yusgra, recuperador, expresó a su turno que “tengo una expectativa muy grande para cuando esto funcione, las maquinas se ven muy lindas, el lugar se ve más limpio, cómodo y totalmente diferente al basural, y además trabajamos en grupo”.

“Estoy entusiasmado –agregó- y espero que la gente sienta lo mismo así seguimos para adelante”. Opinó en igual sentido: “la planta parece fácil de usar pero igual tenemos que ser cuidadoso porque tiene sus dificultades y hay que cuidarla, estar atentos porque si no se rompe y es caro arreglarla”.

Finalmente, Rosario Ramos, también recuperadora consideró muy importante la capacitación “porque es muy distinto a la forma que trabajamos en el basural; aquí hay mucha higiene, las máquinas están todas lindas y debemos cuidarlas. Las instrucciones que nos dieron son importantes, y esperamos que podamos empezar pronto a trabajar aquí, así que esperamos que funcione todo bien”.

 

Capacitan a recuperadores en el marco del Plan de Inclusión Social.
Capacitan a recuperadores en el marco del Plan de Inclusión Social.

 

Capacitación a recicladores.
Capacitación a recicladores.

 

Recuperadores de El Pongo fueron capacitados en el manejo de maquinaria y medidas de seguridad en el Centro Ambiental Jujuy.
Recuperadores de El Pongo fueron capacitados en el manejo de maquinaria y medidas de seguridad en el Centro Ambiental Jujuy.

Se concretaron las XIII Jornadas Argentina Sustentable, en la provincia de Salta, organizadas por la revista Futuro Sustentable, con la intención de reflexionar en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) pensando en la agenda hacia 2030, la sustentabilidad en la industria del NOA, las políticas públicas en la gestión integral de los residuos, y la implementación de energías alternativas en el norte del país.

Se concretaron las XIII Jornadas Argentina Sustentable, en la provincia de Salta, organizadas por la revista Futuro Sustentable.
Se concretaron las XIII Jornadas Argentina Sustentable, en la provincia de Salta, organizadas por la revista Futuro Sustentable.

La actividad contó con la participación de funcionarios nacionales del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, y de autoridades de las provincias de Jujuy, Salta, Santiago del Estero, y Tucumán; así como de referentes del ámbito industrial y representantes de empresas nacionales e internacionales.

En la oportunidad, en su calidad de Ministra de Ambiente de Jujuy pero también como presidenta del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA), María Inés Zigarán, compartió el panel de apertura de las Jornadas junto al Secretario de Medio Ambiente de Tucumán, Alfredo Montalván; el jefe del programa de RSU de la Secretaría de Ambiente de Salta, Sebastián Diez Gómez; y al Secretario de Control y Monitoreo Ambiental del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Thierry Decoud.

Durante su intervención la ministra jujeña agradeció nuevamente la convocatoria, ya que el año pasado participó del encuentro realizado en Tucumán, y valoró asimismo el espacio de las Jornadas como una instancia de intercambio en el marco del debate ambiental que se sostiene en el tiempo y donde se comparten experiencias y desafíos importantes vinculados a la cuestión ambiental. En el mismo sentido abogó para que las próximas Jornadas, a realizarse en marzo del 2018, puedan concretarse en Jujuy.

En su análisis la funcionaria reflexionó en torno a la importancia estratégica que tiene el sector industrial, en el contexto del proyecto de desarrollo nacional y particularmente en el marco de lo que se lleva adelante en Jujuy y el NOA. “Más allá de las pertenencias políticas de todos los gobiernos, coincidimos en la valoración del aporte que hace la industria a la renta nacional, en materia de generación de riqueza y creación de empleo genuino”, ponderó.

Por otro lado, en varios pasajes de sus declaraciones se refirió a la importancia de incorporar y sostener las dimensiones social y ambiental, además de la económica, en el desarrollo industrial. “Cualquier proyecto de desarrollo –dijo- debe incluir la triple dimensión de la sostenibilidad: la inclusión social, el crecimiento económico, y el cuidado del ambiente. Ningún proyecto de desarrollo puede escindirse de la faceta de la sostenibilidad ambiental y el cuidado del ambiente y de los recursos naturales, porque se vuelve inviable”.

Desafíos pendientes

No obstante reconocer los avances vinculados con la sostenibilidad económica y social de la actividad industrial, Zigarán precisó que “hay una faceta que es la de la sostenibilidad ambiental en la que muchas industrias han comenzado a trabajar y tienen prácticas concretas de mejoras de la gestión, pero todavía hay desafíos pendientes de muchas de las empresas para mejorar la labor que desarrollan en esa perspectiva”.

En este sentido describió que hay deudas vinculadas con: el tratamiento de los residuos que generan las diversas cadenas de la industria, el tratamiento de las aguas, el tratamiento de los efluentes, la eficiencia energética, la incorporación de energía renovable, la necesidad de mudar a una matriz energética que vaya prescindiendo de los combustibles fósiles, la necesidad de avanzar en procesos de eficiencia energética al interior de cada una de las industrias (sobre todo de control de la contaminación y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero).

También se refirió a otro de los desafíos vinculados con la industria y la sostenibilidad que tiene que ver con la necesidad de reducir la brecha que existe entre la realidad y el marco normativo que rige la actividad industrial, esto es los avances de reconocimiento del derecho ambiental. “Todavía hay distancia entre lo que dice la normativa y lo que sucede al interior de las industrias, y el estado por supuesto que tiene en ese contexto la responsabilidad de generar las condiciones para acortar esa brecha, mejorando los procesos de fiscalización, generando condiciones para que haya inversión, para que se invierta en tecnología limpia, para que la producción sea cada vez más sustentable”, declaró la funcionaria.

Un escenario alentador y el rol del estado

La presidenta del COFEMA destacó que en la actualidad hay un escenario de política internacional y nacional propicio para que las industrias puedan invertir en componentes que hagan posible un desarrollo sostenible, recordando que tanto los gobiernos como la sociedad civil y las empresas, el sector privado particularmente, han sido convocados por la Organización de las Naciones Unidas en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Finalmente planteó el por qué de la importancia de la sostenibilidad ambiental: “entre otras cuestiones –analizó- porque no puede haber una industria que genere riqueza en un contexto en el que además promueva la pobreza”.

“Una de las dimensiones de la pobreza es la degradación ambiental, entonces no es posible concebir empresas, industrias, que generen impacto sobre el entorno a partir de una gestión deficiente de sus procesos o de una carga del ecosistema, o de una actitud extractivista sin compensación que genere un desequilibrio ambiental”, concluyó.

La actividad contó con la participación de funcionarios nacionales del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, y de autoridades de las provincias de Jujuy, Salta, Santiago del Estero, y Tucumán.
La actividad contó con la participación de funcionarios nacionales del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, y de autoridades de las provincias de Jujuy, Salta, Santiago del Estero, y Tucumán.

 

Entre la realidad actual de las personas adultas en situación de calle y las posibilidades de restitución de sus derechos, hay un camino que transitar; por lo que el “Proyecto Puente” del Ministerio de Desarrollo Humano, funciona como el nexo entre esos dos puntos basado en la inclusión social, la inserción laboral y la revinculación familiar de esas personas, mediante un trabajo de contención y atención integral.

un “puente” para la restitución de derechos de las personas en situación de calle
Un “puente” para la restitución de derechos de las personas en situación de calle

Dicha labor se materializa, por una parte, con la entrega todos los días del año, de alrededor de ciento cincuenta platos de comida y -en este periodo gélido- ropa de abrigo para las personas en situación de calle, como así también el alojamiento en un refugio transitorio, ubicado en calle El Gorrión Nº 205 del Barrio Hipólito Irigoyen.

Por otra parte, la asistencia se complementa -gracias a una articulación intra e interministerial- con la restitución de sus derechos (a la salud, a la identidad, al acceso al empleo, entre otros), a partir una contención en lo psicológico y social, atendiendo todas las necesidades que presenten las personas, respecto a la realización de trámites requeridos, la gestión de beneficios sociales como pensión por invalidez o jubilación, estrategias para la revinculación con sus familias y la concreción de proyectos para la inserción laboral.

El “Proyecto Puente”, nació en el invierno del año pasado como una respuesta coordinada desde la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, a través de la Dirección de Protección Integral de Personas Adultas Mayores; por el cual el Ministerio de Desarrollo Humano, a cargo de la licenciada Ada Galfré, provee de todos los recursos necesarios para abordar la actual problemática de la vulnerabilidad de las personas en situación de calle, partiendo con objetivos de concreción inmediata y permanente, con la finalidad de la inclusión, la mejora en su calidad de vida, la restitución y posterior protección de sus derechos.

Con la capacidad de un equipo interdisciplinario que realizan las tareas diarias, se trabaja no sólo en forma general, con la alimentación –supervisada por una nutricionista- y distribución de los platos de comida o abrigo, sino en las condiciones particulares de cada una de la personas; por lo que a partir de los diferentes causales de esta problemática (problemas de adicciones, económicos y/o familiares), se articula con el Grupo Operativo de Alcoholismo o la SEDRONAR. Además, en casos que se requiere la revinculación familiar, se contacta a los parientes y se articula con la Dirección General de Transporte de la Provincia, si llega a ser necesario el traslado.

Del otro lado del puente

Desde el Proyecto Puente, se coordinan acciones mediante una red solidaria establecida con otras organizaciones de la sociedad civil que trabajan también la misma problemática, como por ejemplo, en la detección de los casos, la asistencia y posterior derivación a las áreas gubernamentales pertinentes; o –si llega a ser necesario- la ubicación de las personas en Centros de Día o Residencias para Adultos/as Mayores.

Marina Ibáñez, una de las personas que trabaja en el Proyecto Puente, cuenta que en el comienzo de la ejecución de las tareas, las personas en situación de calle ofrecían resistencia por el desconocimiento de las acciones; “pero ahora son ellos quienes se acercan a nosotros y nos buscan cuando aparece un ‘hermano de la vida’ (denominación que usan entre sí las personas en situación de calle), para que le brindemos la contención, por lo que hemos generado un buen vínculo con ellos”, señaló.

Luego de casi diez meses de implementación del mencionado proyecto, hay más de una decena de personas que lograron revincularse y volvieron a vivir con sus familias. Otras personas, la cuales han finalizado el tratamiento –u otras que lo continúan- en el Refugio, hoy alquilan y se encuentran trabajando como empleados de comercio, para quienes desde el Ministerio de Desarrollo Humano se les está gestionando proyectos para alcanzar su autonomía laboral.

“Además –indica Marina-, hay adultos mayores que ya no se encuentran en situación de calle pero colaboran con nuestro trabajo y piden salir a repartir la comida con nosotros; siempre tratan de ayudarnos de alguna forma”.

Asimismo, desde el Refugio, se han organizado otro tipo de actividades en las que las personas en situación de calle han participado activamente, como el Encuentro de Pesebres realizado en Enero en el Barrio Irigoyen, y torneos relámpago de fútbol con consignas de lucha contra las adicciones.

Continuando, Ibáñez comenta que “realizar esta labor es confortable y gratificante, porque a partir del contacto diario que tenemos durante todo el año no sólo que estamos siempre preocupándonos por ellos, sino que también ellos se preocupan por nosotros; como cuando compartimos el almuerzo de fin de año juntos (con la presencia de la ministra Galfré, la secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, Ana Rodríguez y la directora de protección integral de personas adultas mayores, Cintia Páez) nos expresaron que sentían que éramos como parte su familia”.

“Hoy en día tienen una actitud positiva y nos demuestran a todos nosotros que se puede salir adelante”, concluye reflexionado Marina.

En el marco de un encuentro realizado con recuperadores informales de Jujuy, las integrantes del equipo del Plan de Inclusión Social (PISO) del Proyecto GIRSU, encarado por el Ministerio de Ambiente de la Provincia junto con el de Nación, pudieron socializar los avances y logros de gestión del presente año, y definir líneas de acción pensando en el futuro.

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La actividad se llevó adelante en la ciudad de Perico, con la participación además de los protagonistas que fueron los recuperadores de los basurales, los referentes de GIRSU Nación, del Ministerio de Producción e Innovación, del equipo de trabajadoras sociales del Ministerio de Ambiente de Jujuy, representantes de los municipios de Perico, Palpalá, Monterrico, El Carmen, y San Pedro.

La Ministra María Inés Zigarán, explicó al respecto que “nosotros estamos garantizando que las personas que trabajan informalmente en los basurales puedan organizarse y encontrar una salida colectiva, en una cooperativa eventualmente, o que algunos puedan trabajar en el Centro Ambiental Jujuy, y puedan desarrollar otro tipo de emprendimientos aprovechando los residuos”.

“El Gobierno de la Provincia –continuó- ratifica el compromiso de seguir acompañando a los recuperadores informales”.  Y agregó que “vamos a continuar abordando la problemática social asociada a los residuos, y garantizando que la economía circular que es el paradigma que hemos adoptado como parte de la política de residuos de verdad sea una oportunidad de desarrollo, de crecimiento, para estas familias de trabajadores informales que están hoy en los basurales a cielo abierto”.

Valeria Macías, consultora para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y para el Ministerio de Ambiente provincial, se refirió al encuentro comentando que fue una buena oportunidad de compartir y socializar los avances y logros de gestión integral de residuos sólidos urbanos junto a los recuperadores informales de los basurales a cielo abierto, y de otros actores involucrados en el trabajo de inclusión social.

“Lo que hicimos –detalló- es conseguir un diagnóstico de situación respecto a cómo se trabaja en los basurales a cielo abierto, la población con la que trabajamos y el relevamiento social y económico principalmente, a través de un mapeo general de actores”.

La técnica asesora precisó que lo que buscan con el Plan de Inclusión Social es poder potenciar el trabajo con los recuperadores a través de un compromiso compartido con los referentes de los municipios y con los distintos ministerios de Nación y de Provincia.

Finalmente, Rocío Así Malan, del Ministerio de Producción de la Nación, quien se desempeña en la Dirección de Innovación Social, y estuvo acompañada por Carlos Pissaco, consignó que “aquí en Jujuy comenzamos a trabajar con el sector de los recuperadores y recicladores urbanos. Queremos generar e impulsar dinámicas de trabajo en articulación con los distintos actores locales, ministerios, referentes de la provincia, productores y organizaciones de trabajadores”.

La funcionaria cerró sus declaraciones explicando que “tratamos de generar encuentros, instancias de capacitación que nos permitan identificar diagnósticos, las principales problemáticas o necesidades, y a partir de eso nos permiten elaborar estrategias de intervención o proyectos que logren un fortalecimiento del sector. Y que podamos responder a demandas identificadas por ellos mismos y en conjunto con los otros actores”.