El sistema público provincial dispone de tenecteplasa, un medicamento utilizado para disolver el coágulo que obstruye la circulación en determinados casos de ACV isquémico. Su administración depende de la evaluación médica, el tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas y los criterios del protocolo.
Salud también avanza en la capacitación de hospitales, CAPS y puestos de salud para reconocer las señales y activar las derivaciones. A este trabajo se suman los Espacios Cerebro Protegidos, con personas capacitadas en instituciones para identificar un posible ACV y solicitar asistencia.
Los cuidados continúan después de la urgencia
La atención incluye controles y evaluación de posibles dificultades para movilizarse, comunicarse o deglutir alimentos y líquidos, una alteración denominada disfagia. Según la situación de cada persona, se inicia la rehabilitación y se organiza el seguimiento. En esta etapa interviene la Red Provincial de Rehabilitación, con el Centro Jure como referente público en rehabilitación neurológica, junto con los hospitales de origen.
Tres señales para reconocer un posible ACV
La sigla HABRASO ayuda a recordar señales que aparecen de manera repentina:
- HA — Habla: dificultad para hablar o comprender.
- BRA — Brazo: debilidad o pérdida de fuerza en uno de los brazos.
- SO — Sonrisa: desviación de la boca al intentar sonreír.
Ante cualquiera de estas señales, llamar de inmediato al SAME 107, aunque los síntomas desaparezcan.