En el marco de esta experiencia, se está realizando un trabajo técnico y científico de seguimiento con pasantes de ingeniería agronómica, quienes comparan los resultados de cultivos realizados con bioinsumos y otros con agroquímicos tradicionales. Estos estudios serán presentados en el próximo Congreso Agroecológico, que se celebrará en Jujuy en el mes de noviembre.
Los resultados preliminares han sido contundentes, no solo se observa una mejora significativa en la calidad de los productos, sino también una mayor duración post cosecha. “Hoy se midió el contenido de azúcar en las frutillas y fue casi el doble de lo habitual para esta época. Además, las hortalizas, como la lechuga, se conservan frescas durante una semana, lo que no ocurre con las cultivadas con métodos tradicionales”, precisó el secretario.
Desde el punto de vista económico, también se destacan ventajas claras. El uso de bioinsumos representa una alternativa más accesible frente al alto costo de los agroquímicos, y además contribuye a la recuperación progresiva de los suelos. “A diferencia de los productos químicos que degradan el suelo y lo hacen dependiente, los bioinsumos como el bocashi restauran la salud del ecosistema, lo que permite reducir cada vez más su uso con el tiempo”, explicó Daza.
Asimismo, se han desarrollado bioinsumos específicos para el control de plagas, elaborados con ingredientes naturales como sauce, cebolla, ají y molle, entre otros. Estas soluciones permiten responder a diferentes problemáticas de los cultivos sin recurrir a químicos sintéticos.
Actualmente, el programa involucra a más de 60 productores activos, y se desarrolla en cinco hectáreas experimentales con el objetivo de ampliar su alcance. “Con este encuentro buscamos difundir los beneficios de esta metodología para que más productores se animen a incorporar los bioinsumos. Los resultados están a la vista: es una alternativa viable, rentable y sostenible”, concluyó Daza.