Los principales cambios del nuevo IPC
La reforma metodológica implica una transición desde una estructura obsoleta de 9 rubros a una de 13, basada en el clasificador del manual internacional de 2020. Uno de los saltos más significativos radica en la representatividad de los consumos: la canasta de bienes y servicios relevados se expandió significativamente, pasando de 299 a 486 productos.
Entre las modificaciones más destacadas se encuentran:
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Desagregación de Alimentos y Bebidas: El rubro original se dividió en “Alimentos y bebidas no alcohólicas” por un lado, y “Bebidas alcohólicas y tabaco” por el otro. Además, la participación general de los alimentos en el índice se redujo drásticamente del 50,26% al 30%, adecuándose a las pautas de consumo actuales donde otros servicios han ganado terreno.
Aparición de servicios digitales y conectividad: El antiguo rubro de “Transporte y comunicaciones” (que antes representaba el 9,7% del total) se desdobló. Ahora, "Transporte" y "Comunicaciones" funcionan de manera independiente y representan, en conjunto, el 21,5% del índice, capturando el peso real que hoy tienen internet, la telefonía celular y plataformas de streaming como Netflix o Spotify.
Identidad local: Para garantizar la representatividad de la economía regional, se incorporaron formalmente a la canasta tres productos típicamente de consumo local: la hoja de coca, la papa andina y la quinoa.
Graciela Bevacqua señaló que este cambio representa un "salto de calidad" indispensable para dejar atrás ponderaciones que arrastraban lógicas de las décadas de los 80 y 90. Asimismo, respecto al 1,6% registrado en junio, la especialista analizó que el dato va en consonancia con la desaceleración del resto de las jurisdicciones y que, si bien la ponderación del alimento bajó en el índice general, continúa siendo el componente de mayor peso relativo en el presupuesto familiar.