Las obras que desplegó Arquitectura fueron ejecutadas por cooperativistas locales, personas con conocimiento de las técnicas constructivas propias de la zona. Estas personas seleccionaron los materiales adecuados y dejaron descansar la mezcla de barro y paja -seleccionados con particularidades- el periodo necesario. Al mismo tiempo, y como única incorporación de materiales actuales, se sumaron plásticos de alta resistencia como recurso complementario para la protecciónde la estructura.
Obras de recuperación de paredes y pintura tradicional
En las paredes se recompusieron los revoques afectados por fisuras, desmoronamientos y movimientos sísmicos. La mayor parte de las reparaciones se realizó con técnicas de barro y sólo en sectores puntuales se utilizó una solución cementicia.
La mezcla empleada estuvo compuesta por barro, cal y una proporción mínima de cemento. También se utilizó paja proveniente de cañizos de zonas secas, de acuerdo con los criterios propios de la construcción tradicional.
La intervención incluyó, además, la pintura integral del edificio; blanco tiza, característico de la arquitectura colonial de la región. Para esta tarea se aplicó una técnica de pintura al agua con fijadores naturales obtenidos de la penca, cuyas propiedades latizadoras permiten mejorar la adherencia de la pintura, logrando mejores resultados aún que la pintura de látex industrial.
Más obras integradas: pisos, carpinterías y adecuaciones eléctricas
El proyecto de mantenimiento y reparación integral que desplegó Arquitectura comprendió también el acondicionamiento de la instalación eléctrica. Se incorporaron nuevos puntos de iluminación, llaves y tomas, junto con canalizaciones y tendidos embutidos, para mejorar la capacidad y la seguridad de la instalación técnica.
En los pisos se utilizaron piedras seleccionadas de la zona, provenientes de sectores altos —como la cuesta de Lipán— y no del río cercano, con el objetivo de reducir la huella de la intervención de rodado de los cantos.
En cuanto a la carpintería, durante los trabajos se identificó el color verde original de las piezas de madera. A partir de ese hallazgo, se recuperó la tonalidad y se aplicaron productos adecuados para la conservación y puesta en valor de la madera.
La intervención de la DPA permitió recuperar integralmente la iglesia de Purmamarca, atendiendo las necesidades estructurales, funcionales y de conservación del edificio, con una mirada que combinó soluciones actuales y técnicas tradicionales propias del patrimonio arquitectónico de la Quebrada.