"Estas vicuñas ingresaban su fibra en un nivel ilegal y clandestino porque también eran esquiladas. La gravedad del caso llevó a que tanto el Ejecutivo como el Judicial avanzaran con el cierre", remarcó Rodríguez.
El criadero clausurado formaba parte de un antiguo sistema surgido alrededor de 1940, cuyo objetivo original era resguardar a la especie cuando se encontraba en peligro de extinción. Sin embargo, tras un cambio de dueños en el año 2022, comenzaron a evidenciarse serias dificultades en la crianza y el cuidado de los ejemplares. Con esta clausura, solo queda un establecimiento de este tipo en todo el territorio provincial.
La preservación de la especie en Jujuy se rige por la Ley Nº 5634, que desde 2015 prohíbe los criaderos cerrados por considerarlos perjudiciales. En su lugar, el Ministerio de Ambiente promueve el chaku, un método tradicional de arreo y captura con estrictos estándares de bienestar animal. A través de este sistema, “16 comunidades locales esquilan a las vicuñas vivas en estado silvestre para obtener su fibra”, detalló la funcionaria de Ambiente.
La fibra de vicuña es una de las lanas más valiosas del mercado de lujo global, por lo que el cuidado del animal contribuye al equilibrio entre el desarrollo económico de la Puna y la conservación ambiental.
Futuro incierto y reinserción gradual
“Actualmente, las 42 vicuñas permanecen alojadas en el predio del INTA Miraflores, en Abra Pampa. Allí, un equipo de veterinarios evalúa su estado nutricional y trabaja en la compleja tarea de revertir la dieta que les había sido impuesta”, señaló Rodríguez.
Respecto a la posibilidad de que los animales recuperen su libertad, las autoridades se mostraron cautas debido a los años que llevan en cautiverio. Al respecto, los especialistas indicaron que se iniciará un proceso de evaluación: si bien las esperanzas están puestas en los seis ejemplares más jóvenes (conocidos como tekes), es probable que las vicuñas adultas hayan perdido los hábitos necesarios para sobrevivir en la silvestría y deban permanecer bajo resguardo.
Por su parte, el propietario del predio de Rodero fue imputado formalmente el pasado viernes por la justicia bajo el cargo de maltrato animal, al comprobarse que “no proveía el alimento en cantidad y calidad suficiente para la subsistencia de las especies”, subrayó la funcionaria.