El envejecimiento por ejemplo, genera diversidad funcional y por ello puede tener repercusiones potenciales de maltrato de personas mayores en los ámbitos familiar y social, en el cual la mayoría son mujeres. Las proyecciones sugieren que no sólo continuará incrementándose, sino que también la franja de personas mayores que está por sobre los 75 años también crecerá, con el consiguiente riesgo para los problemas de salud y con demandas de cuidados que también se incrementarán.
En la actualidad, las familias continúan siendo las que brindan cuidados en primer término y por mayor tiempo a las personas mayores o con discapacidad.
Este apoyo permite que éstos últimos permanezcan en su entorno familiar. Pero esta situación, si bien por un lado beneficia a la persona mayor que puede continuar conviviendo con su entorno afectivo, por otro, puede estar acompañada por un riesgo creciente de perpetrar algún tipo de abuso y/o maltrato.
Las mujeres mayores y las mujeres con discapacidad corren un riesgo particular de sufrir abusos, pero, en gran medida, su situación permanece oculta en la mayoría de los datos mundiales y nacionales relacionados con la violencia, según dos nuevas publicaciones difundidas hoy por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este Organismo sanitario está pidiendo una mejor investigación en todos los países, a fin de ayudar a garantizar que se contabilicen estas mujeres y se comprendan y aborden sus necesidades específicas.
Sabiendo que las mujeres convencionales 3 de cada 10 ha sufrido abusos en su infancia, casi siempre sexuales de distinta índole de acción.
Pero las mujeres con discapacidad 3 de cada 5 de ellas han sufrido estos abusos.
Las mujeres mayores y las mujeres con discapacidad están insuficientemente representadas en gran parte de las investigaciones disponibles sobre la violencia contra las mujeres, lo que lleva a veces, la incapacidad de los programas para satisfacer sus necesidades particulares.
Por eso se trabaja para poner fin a la violencia en todas sus formas y comprender cómo las diferentes mujeres y niñas se ven afectadas de distinta manera, y determinar si acceden a los servicios y cómo lo hacen.
La violencia sexual y de pareja son las formas más comunes de violencia de género en todo el mundo, y afectan aproximadamente a una de cada tres mujeres.
Las mujeres mayores y las mujeres con discapacidad siguen siendo objeto de este tipo de violencia, pero también afrontan riesgos específicos y otras formas de abuso, en ocasiones a manos de cuidadores o profesionales de la salud.
Esto incluye comportamientos coercitivos y controladores, entre ellos la retención de medicamentos, dispositivos de asistencia u otros aspectos de la atención, y el abuso financiero.
Un estudio realizado por la OMS reveló que, entre las mujeres de 60 años o más, la violencia física y/o sexual por parte de la pareja seguía siendo la forma de abuso más frecuente. Sin embargo, a medida que sus parejas envejecían, algunas mujeres informaron de un cambio, de la violencia predominantemente física y/o sexual, a la violencia psicológica, incluida las amenazas de abandono y otros comportamientos controladores.
Las mujeres mayores y las mujeres con discapacidad pueden hallarse extremadamente aisladas cuando se producen los actos de violencia, y en tales circunstancias les resulta difícil escapar y denunciar el abuso.
Al respecto, la Secretaria de Equidad y Promoción de Derechos, Victoria Luna Murillo, resaltó la importancia de trabajar en la prevención de la violencia de género a través de esos talleres, ya que la violencia hacia las mujeres con discapacidad es una problemática social que estuvo invisibilizada durante muchos años. Ciertos factores socio culturales contribuyeron en gran medida a limitar la atención hacia este grupo y, por ende, dificultaron su detección.
Indicó que esa invisibilidad ha perpetuado una situación en la que existen formas múltiples de discriminación contra las mujeres y las niñas con discapacidad.
Así también, remarcó la línea telefónica de asistencia y ayuda 0800 -888-4363, donde se las contiene y asesora a las mujeres víctimas de violencia mediante un equipo de profesionales.