Por su parte, María Nandami Maldonado Navadnes, maestra de grado de la modalidad, remarcó la importancia de continuar brindando oportunidades educativas a todas las edades y sostuvo que alfabetizar “también implica un acto de amor”, al acompañar trayectorias de vida atravesadas por distintas realidades sociales y personales.
Construyendo en comunidad
Las docentes coincidieron en que la educación para jóvenes y adultos trasciende los contenidos académicos tradicionales y se construye desde situaciones significativas para cada comunidad, abordando desde alfabetización inicial y avanzada hasta el uso cotidiano de tecnologías, promoviendo autonomía y participación activa.
Asimismo, explicaron que muchos estudiantes encuentran en estos espacios una red de contención y pertenencia, al punto que, una vez finalizados sus estudios, eligen continuar vinculados a la modalidad por los lazos construidos y las experiencias compartidas.
Las propuestas educativas incluyen además actividades recreativas, encuentros deportivos y celebraciones que permiten recuperar experiencias que muchos estudiantes no pudieron vivir durante su infancia o juventud.
En la modalidad EPJA, aprender implica mucho más que adquirir conocimientos: significa fortalecer la autonomía, construir vínculos y reafirmar que nunca es tarde para comenzar nuevamente. Porque detrás de cada cuaderno y cada certificado obtenido hay historias de perseverancia, esfuerzo y personas que siguen apostando a cumplir aquello que alguna vez quedó pendiente.