Educación | Educación | jóvenes | adultos
.

Nunca es tarde: la educación de jóvenes y adultos abre nuevas oportunidades en cada etapa de la vida

La modalidad de Educación Permanente de Jóvenes y Adultos trasciende los contenidos académicos tradicionales y se construye desde situaciones significativas para cada comunidad.

A los 83 años, volver a estudiar significa mucho más que aprender a leer o escribir. Es recuperar sueños pendientes, compartir experiencias y encontrar un espacio donde la educación se transforma también en encuentro, acompañamiento y nuevas oportunidades.

Historias como la de Regina, estudiante de la modalidad de Educación Permanente de Jóvenes y Adultos (EPJA), reflejan el valor de una propuesta educativa que reúne a personas de distintas generaciones con un objetivo común: seguir aprendiendo sin importar la edad. Actualmente cursa su tercer año y se encuentra próxima a finalizar esta etapa educativa.

María Belén Bustamante, maestra de grado que se desempeña en el CTP de Chijra, destacó que esta modalidad representa “una nueva forma de mirar los contenidos con los estudiantes”, permitiéndoles descubrir potencialidades y abrir nuevas puertas al aprendizaje. Además, señaló que el trabajo docente incorpora herramientas digitales y propuestas compartidas entre estudiantes jóvenes y adultos mayores, fortaleciendo experiencias educativas intergeneracionales.

Por su parte, María Nandami Maldonado Navadnes, maestra de grado de la modalidad, remarcó la importancia de continuar brindando oportunidades educativas a todas las edades y sostuvo que alfabetizar “también implica un acto de amor”, al acompañar trayectorias de vida atravesadas por distintas realidades sociales y personales.

Construyendo en comunidad

Las docentes coincidieron en que la educación para jóvenes y adultos trasciende los contenidos académicos tradicionales y se construye desde situaciones significativas para cada comunidad, abordando desde alfabetización inicial y avanzada hasta el uso cotidiano de tecnologías, promoviendo autonomía y participación activa.

Asimismo, explicaron que muchos estudiantes encuentran en estos espacios una red de contención y pertenencia, al punto que, una vez finalizados sus estudios, eligen continuar vinculados a la modalidad por los lazos construidos y las experiencias compartidas.

Las propuestas educativas incluyen además actividades recreativas, encuentros deportivos y celebraciones que permiten recuperar experiencias que muchos estudiantes no pudieron vivir durante su infancia o juventud.

En la modalidad EPJA, aprender implica mucho más que adquirir conocimientos: significa fortalecer la autonomía, construir vínculos y reafirmar que nunca es tarde para comenzar nuevamente. Porque detrás de cada cuaderno y cada certificado obtenido hay historias de perseverancia, esfuerzo y personas que siguen apostando a cumplir aquello que alguna vez quedó pendiente.