A través de propuestas teóricas y prácticas, niñas, niños y adolescentes conocen las diferentes etapas que intervienen en la producción de alimentos, desde la preparación del suelo y la siembra hasta el cuidado y la cosecha de hortalizas y verduras según la estación del año.
De esta manera, la huerta escolar se consolida como un recurso pedagógico que permite vincular contenidos educativos con experiencias concretas, promoviendo la participación, el trabajo colectivo y el contacto directo con la naturaleza.
Capacitación en producción y alimentación saludable
Las capacitaciones incluyen contenidos vinculados al relevamiento y diagnóstico de los espacios disponibles, los primeros pasos para iniciar una huerta agroecológica, preparación de almácigos, trasplante en huertas institucionales y técnicas de cosecha.
Además, se abordan prácticas de vermicompostaje y preparación de macerados orgánicos, incorporando conocimientos relacionados con el aprovechamiento de recursos naturales y el cuidado del ambiente.
Las actividades también contemplan propuestas de cocina y la revalorización de cultivos nativos, con el propósito de ampliar el conocimiento sobre los alimentos y favorecer su incorporación a la alimentación cotidiana.
Educación alimentaria desde las escuelas
La iniciativa busca fortalecer la educación alimentaria desde edades tempranas mediante experiencias que permitan reconocer el origen de los alimentos, valorar los productos frescos y comprender la importancia de una alimentación variada y nutritiva.
En este marco, las huertas escolares funcionan como espacios de aprendizaje y participación que articulan educación alimentaria, producción agroecológica y cuidado ambiental, generando herramientas que estudiantes pueden trasladar a sus hogares y comunidades.