“Un consumo se puede definir como problemático cuando se manifiesta de manera repetitiva en una persona y hace que abandone su habitualidad, discontinúe su rendimiento escolar y/o laboral, sus relaciones personales, la participación en sus actividades. Entonces, se puede generar por un lado la dependencia psíquica o física, que es cuando la persona invierte más tiempo en consumir la sustancia o realizar la práctica frente a todas las otras actividades de su vida, perdiendo hábitos o contactos, por ejemplo”, agregó Yécora.
“También desde la salud pública observamos un consumo problemático que es muy grave y tiene gran impacto que es el consumo episódico y abusivo. Esto se da en personas que no necesariamente tienen dependencia psíquica o física sino que hacen mal uso o uso exagerado de sustancias o comportamientos, asociado por ejemplo al consumo de sustancias y posterior conducción de vehículos, lo que se relaciona al aumento de incidentes viales; las situaciones asociadas a violencia o impulsividad en el caso de personas que en su funcionalidad no han perdido habitualidad pero bajo el efecto de consumos, generan situaciones de este tipo con perjuicio de distinto tipo en la salud, en lo económico como ocurre en casinos o apuestas de tipo virtual”, señaló y sostuvo que por ello, el sistema de salud se va a adaptando en tanto las prácticas sociales van cambiando, para la atención adecuada a personas que atraviesan estas situaciones o podrían desarrollar conductas asociadas o una patología.
Una oportunidad para sensibilizar
La jornada en torno al 26 de junio, con numerosas actividades propuestas desde el sistema de Salud, municipios, organizaciones de la sociedad civil, barriales, comunitarias, deportivas, culturales, entre otras permite “recordar que los consumos problemáticos les pasan a las personas no porque quieran o porque sean malas personas, puede ocurrirnos a cualquiera de nosotros. Hablamos de una enfermedad y se debe abordar como tal, teniendo presente que las personas necesitan ayuda y muchas veces los prejuicios, el estigma, impiden que lo hagan o lo hagan tarde”.
Continuidad de cuidados en la red pública
“En Jujuy, Salud dispone de una red que busca diferentes alternativas de acceso y de sostenimiento en el tratamiento, no solamente trabajando en la estrategia de captar ante las urgencias o la reducción de riesgos y daños, sino en la continuidad de cuidados que es lo único científicamente probado, que funciona porque no importa el nivel de complejidad en el que una persona se encuentre, sino que no se pierda y pueda hacer el tratamiento”, afirmó Yécora.
La red se conforma con el primer nivel que son los puestos de salud donde se puede realizar la consulta de forma espontánea, se puede hacer la detección temprana y las intervenciones oportunas en aquellas personas que mantienen cierta funcionalidad en sus hábitos.
Para casos en los que existe alguna complejidad mayor, la provincia dispone de 9 Centros de Día que son las Unidades de Salud Mental y Adicciones (USMA) en La Quiaca, Humahuaca, Tilcara, Libertador, San Pedro, Perico, Palpalá y Alto Comedero. También, con el Hospital de Día en el Hospital Sequeiros de Barrio Mariano Moreno en la capital jujeña. “Estos 9 dispositivos de segundo nivel brindan una atención más intensiva, al menos dos horas tres veces por semana, acompañan a la persona no solo en la deshabituación a su consumo de sustancia o conducta compulsiva, sino también la problemática de salud mental de base que muchas veces ocurre, se diseña un plan integral que contemple la revinculación con la familia o con su trabajo, el desarrollo de estrategias para el acceso laboral, la revinculación educativa o evitar ausentismo educativo así como el acompañamiento permanente”, indicó Yécora.
Luego, se encuentran los hospitales generales, sobre todo ante situaciones de urgencias considerando el abordaje integral que contempla lo clínico, para lo que se conoce como desintoxicación por el consumo de una sustancia presente en el cuerpo.
Para mayor continuidad por la gravedad de la situación particular, los dispositivos de internación como el hospital Arroyabe o Sequeiros, o las salas de internación en hospitales generales, permiten una internación más prolongada.
“La red de salud mental tiene como novedoso, un cuarto nivel de atención donde se encuentran los dispositivos residenciales para los casos en los que la situación aguda está controlada, pero nos encontramos con una persona que tiende a recaídas recurrentes, no puede sostener tratamientos ambulatorios, tiene reingresos al sistema por diferentes motivos como situación de calle, vínculos quebrados con sus familias, pérdida laboral y/o de ingresos económicos. Se trata de los espacios donde avanzamos en un trabajo más a largo plazo para la recuperación de situaciones sociales y de salud”.
En estos casos, para iniciar en los dispositivos residenciales se requiere que la persona ingrese de forma voluntaria, firme un consentimiento para validar un plan de tratamiento que incluya estrategias para la inclusión laboral, educativa, revinculación familiar, estrategia interdisciplinaria, lo que se intenta validar es un plan de egreso.
Por último, la red está organizada con el sistema prehospitalario, es decir, el SAME 107 con posibilidad que la ambulancia acuda al domicilio con profesionales de salud mental ante urgencias y emergencias para la intervención en domicilio o la derivación; también Salud Mental digital en https://salud.jujuy.gob.ar/asistenciavirtual/ de lunes a viernes de 8 a 20 horas y Salud Mental Escucha las 24 horas llamando al 0800 888 4767.
“Lo que el sistema de salud busca es que esta red esté conformada alrededor de la persona, entendiendo los diferentes momentos que puede transitar. En vísperas de este 26 de junio, recordemos que lo que más sufren las personas con consumos problemáticos es el estigma. Poder escuchar, dar un abrazo, acompañar es la única herramienta para que las personas que no están en un buen momento, puedan salir adelante”, concluyó.